Orden de los Carmelitas en el Perú
Comisariado Provincial del Profeta Elías y Santa Teresita del Niño Jesús del Perú
 
 
     
 
 
     
 
 
Casa de Formación - San Elías

Padre Espiritual de los Carmelita
Vivir en la Casa de Formación “San Elías” es más que varios hermanos viviendo bajo un mismo techo. Vivir en San Elías es compartir aquel fuego que arde en el corazón de cada uno de nosotros. Aquel fuego que nos invita a coger el arado para que todos, bajo la protección de Nuestra Madre, la Virgen del Carmen, vayamos caminando juntos en fraternidad al encuentro con el rostro divino de aquel que nos ama y nos espera con los brazos abiertos a todos por igual. Vivir en esta Comunidad Carmelita es una invitación a morar y a descubrir a imagen de nuestro padre espiritual, el profeta Elías, el verdadero rostro de Dios. Entonces se le dijo: “Sal fuera y permanece en el monte, esperando a Yavé que va a pasar”. Vino primero un huracán tan violento que hendía los cerros y quebraba las rocas delante de Yavé. Pero Yavé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto pero Yavé no estuvo en el terremoto. Después brilló un rayo pero Yavé no estuvo en el rayo. Y después del rayo se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías al oírlo se tapó la cara con su manto” (1-Reyes 11,13). Dios estaba en la suave brisa. Así como Él, nosotros en comunidad y en la intimidad, tratamos de descubrir el amor de Dios en nuestro corazón y en el de nuestros hermanos. “En el amor entre hermanos demuestren cariño unos a otros. En el respeto: estimen a los otros como más dignos. En el cumplimiento del deber: no sean flojos. En el Espíritu sean fervorosos, y sirvan al Señor. Tengan esperanza y estén alegres, en las pruebas: sean pacientes. Oren en todo tiempo... ” (Rom 9,21).

En nuestra casa de formación nos resulta increíblemente rico descubrir lo que podemos aprender uno del otro. Nuestras virtudes y defectos nos ayudan a darnos cuenta de lo inmenso que es Nuestro Señor y de lo pequeño que resultamos nosotros ante Él, permitiendo así, que con tan sólo un aliento suyo, nos llene de su gracia que perdona, sana y alimenta. Resulta precioso recibir y resulta más precioso dar, pues cada uno lleva algo valioso dentro de sí. Culturas distintas que resultan muy rico compartirlas y que hacen de nuestra comunidad, San Elías, una familia de oración, solidaridad y servicio en Cristo Jesús