Orden de los Carmelitas en el Perú
Comisariado Provincial del Profeta Elías y Santa Teresita del Niño Jesús del Perú
 
 
     
 
 
     
 
 
Parroquia Nuestra Señora del Carmen

José Gálvez
Cuando la Orden de los Frailes Carmelitas llegó, en 1976, al pueblo joven José Gálvez, en Villa María del Triunfo, ya encontró formada una pequeña comunidad parroquial, que tuvo sus inicios en 1958, gracias a unas señoras que deciden reunirse en la capilla de una chacra, donde se celebra misa esporádicamente.

En 1960, llego el P. Pedro Toltoi, primer sacerdote encargado. Luego vinieron los padres Tadeo Fuertes y Juan Romero López, éste último empezó la construcción del templo Nuestra Señora del Carmen, apoyado por la comunidad. Llegado el P. Vicente Aragón, en 1972, instaló una capilla en la zona del «paradero 9».
   
 

En 1976, arribó a José Gálvez el primer carmelita Silvano Boyle, con quien se inicio la firme relación entre la Orden y el pueblo. El Padre Gregorio Geaney, O.Carm., asumió el templo en 1984, año en que Fray José Lucchesi,O. Carm., recién ordenado sacerdote, comenzó a formar la comunidad de Santa Teresita del Niño Jesús en el «paradero 9». Allí encontró un pueblo comprometido gracias a la labor del padre Juan D'Arcy (Diocesano Inglés), y en cuatro años culminó la construcción de un gran complejo parroquial.

Debido al aumento poblacional, el 14 de mayo de 1989 (día de Pentecostés) se fundo la nueva Parroquia Nuestra Señora del Carmen (NSC), que tuvo como primer párroco a Fray José Lucchesi, O. Carm., quien inició su labor junto a Fray Salvador Bártolo, O. Carm y al Hno. Miguel Bacigalupo, O.Carm. Así, se desprende de la Parroquia de San Pedro de Lurín. Actualmente NSC compreden la Iglesia Nuestra Señora del Carmen incluidas las capillas de Atocongo y San José, la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, y la nueva Iglesia de Santa Ana (en construcción).

Hoy, «Nuestra Señora del Carmen» sirve a 12 asentamientos humanos, José Gálvez y Atocongo. Su labor social implica la manutención de 8 comedores, 2 consultorios médicos, servicio juridico gratuito, un colegio parroquial, 2 bibliotecas, el programa de rehabilitación para toxicómanos y un taller de costura. Es una gran familia parroquial en la que destaca el trabajo organizado y el compromiso evangelizador, pese a que existe un solo sacerdote para más de 120 mil personas.