El 6 de Marzo de 1987, con ocasión de la Visita de la Hna. Altagracia Bello (Vicaría General y Encargada de la Formación) a la Vicaría de las Antillas, fue a Lagunas y al volver de la selva nos comunicamos con los Padres Carmelitas para decirles que era nuestra intención tener una casa para la formación de las Junioras en un sitio cercano de ellos. Vimos José Gálvez y nos pareció bien. Fuimos a ver al Obispo de esa Diócesis y recibió la noticia como una bendición de Dios. Luego volvimos a los Frailes Carmelitas y les dejamos un poco de dinero como inicial para la compra de un solar a fin de tener una casa, sino para una comunidad de inserción y de descanso y acogida para las de la selva.
Todo esto ocurre en el mismo año en que realizamos el XV Capítulo General.
El 23 de Noviembre de 1987, salimos la Hna. Belén Vicente y yo para Puerto Rico, donde nos esperaba la Hna. Inés Villalobos, para irnos a la nueva misión.
El 1 de Diciembre de 1987, partimos acompañadas de la Hna. Guadalupe Burgos, actual Vicaría de Puerto Rico por pertenecer las Comunidades de Perú a esa Vicaría.
En el aeropuerto nos esperaban el Hno. Miguel y el Padre José Luchessi; los cuales se notaban felices y contentos de nuestra llegada.
No tuvimos ningún inconveniente en aduanas, por lo que salimos enseguida y nos fuimos a José Gálvez donde nos recibieron con un cariño y entusiasmo propio sólo de la gente sencilla y humilde.
El ambiente era ya festivo, porque estaban celebrando la Novenade la Inmaculada Concepción, en cuya fiesta harían la Primera Comunión unos 200 niños. Esto nos sirvió para tener una idea de como celebra su fiesta la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús.
Nos habían acomodado cuatro habitaciones para dormir que de ordinario están dando otros servicios. Desde el primer momento nos hemos sentido parte del pueblo.
Comenzamos los viajes a la oficina de Inmigración, que sin dificultad nos dieron el carnet de extranjería. Una vez hechos estos trámites, la Hna. guadalupe me invitó a que la acompañara a la selva para visitar a las Hnas.
Como no se puede prever ni las salidas ni las llegadas al ir a la selva, tuvimos que permanecer de viernes a lunes en Yurimaguas, esperando la salida del bote. El lunes salimos en un deslizador y en 4 horas estábamos ya en Lagunas. La velocidad del deslizador es tal, que un bote normalmente tarda 14 horas y éste adelanta 10 horas.
Ya se supondrán la pena de unas y las alegrías de las otras.
En el recorrido por el vicariato de Yurimaguas hicimos de todo un poco, visitamos algunas otras comunidades religiosas, a los enfermos que las Hnas. atienden, despedidas del año escolar y lo que fue saliendo al paso.
Las Hermanas de Lagunas están muy contentas en sus trabajos, parecen expertas misioneras.
La Navidad ha sido una bella experiencia, en cuanto a la manifestación de la religiosidad popular de una comunidad que vive y expresa su Fe con una sencillez y sinceridad profunda. Conservan sus tradiciones de manera que impacta su forma.
En un baile la noche de Navidad para adorar al Niño durante la Misa fue impresionante como lo hacían.
Hemos visitado en Lima algunas comunidades Carmelitas, como también las que por tanto tiempo nos hospedaron en su casa.
En el convento de los Frailes Carmelitas tuvimos una invitación muy especial el 25 de Diciembre y nos hicieron unos regalos muy bonitos y con mucho cariño.
Nosotras también estamos muy contentas en José Gálvez y en disposición de buscar trabajo para nuestra manutención y de compartir y acompañar a estas comundades en la medida que nuestras fuerzas nos den, confiadas en que el Señor, Nuestra Madre Buena y sus oraciones no nos faltarán.
Carmen Ma. Alcantara H. Carm.
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